Burger King tiene dos cojones, sí señor. Primero saca una campaña publicitaria donde una hamburguesa tenía 971 Kilocalorías por unidad (la XXL) con lo que el Ministerio de Sanidad y Consumo insistió en que eso era «incitar al consumo». Pero no contentos con ello, ahora sacan otra más, llamada Triple Whopper, que tiene ¡1040 Kilocalorías!. Además, el anuncio de televisión es la caña. Dice algo así como: «Come como los hombres. Come la Triple Whopper (no seas marica)».
Y la verdad es que a mí esto me parece estupendo. Pues sí. Me parece fantástico que cada empresa utilice las mejores técnicas de márketing para vender sus productos. Y se dice que eso incita al cosumo excesivo de calorías diariamente. Bueno, yo creo que no. Por ahí están los anuncios de CrediMierda, te damos un crédito de hasta 6000 € en 24 h, ¡oh!, y nadie dice nada de que nos incita a endeudarnos (y yo prefiero engordar antes que endeudarme). Pues esto es lo mismo, ¿o es que viene el dependiente y te dice: «venga muchacho, que la primera gratis»? Yo creo que no.
Además, también creo que ya somos todos bastante mayorcitos para saber qué podemos y qué no podemos comer. Nadie nos obliga a comernos eso, igual que nadie nos obliga a comprar un coche cuando afirman que vamos a ser los reyes de la carretera.
Y el debate está, parece ser, en que son los niños y adolescentes los que tienen el mayor peligro comiendo la megahamburguesa. Pues eso es verdad, porque los niños y, sobre todo, los adolescentes no tienen uso de razón (que eso es a los 21, como la mayoría de edad cuando mis padres eran más jóvenes). Pero coño, ¿para qué están los padres, para educarlos o para darles pasta y que se vayan al Burger King y no molesten?
Siempre lo digo: de momento no tengo hijos, pero cuando los tenga voy a ser una padre malo (que no mal padre), pero mis hijos van a comer lo que yo diga y van a hacer lo que yo diga (hasta la adolescencia, claro). Porque yo soy el responsable que los está educando. Y sí, van a ir a comerse una Triple Whopper o lo que haya en el momento. Pero ni de coña todos los días. La alimentación es lo primero. Ahora, lo que hagan el resto de padres con sus hijos, que luego tienen unos kilitos de más y es por lo que se preocupa el Ministerio de Sanidad, me la trae al pairo. Lo mejor, en muchos casos, sería educar a los padres primero.






Oooooohhhhh, my godddd!!! Cada día me gusta más este blog. Qué tres post maestros, sí señor. Cómo me gusssssstannnn.
Con toda la razón del mundo, sabiendo expresarlo con la rabia justa que producen estos temas absurdos (de los que no se entiende por qué la mayoría de la población no se da cuenta), metiendo el dedo en la llaga del que se cree que todo lo sabe (veasé dios, burguerkin o microchof) y haciendo pensar a las masas (esperemos).
Ole , ole y ole.
Muuuuuuuuuuuchísimas gracias
Mu weno si señor. Ahora que en lo que más te doy la razón es en la última frase:
) cómo son los padres de muchos alumnos
y te contarán anécdotas que las creerás sacadas de una peli.
“Lo mejor, en muchos casos, sería educar a los padres primero.”
Cuánta razón tienes… ni te lo imaginas. Ya no sólo hablando de dietas sino en todos los sentidos. Pregúntale a cualquier profesor (hablo de este tema porque abunda en mi familia
No te creas, Marta estuvo de profesora y ya me llegó para alucinarme. Si es que son peores los padres que los hijos… joder qué generación nos espera…
En mi familia también abundan los profes y yo mismo hice el CAP por si un día voy por esos pasos.
No soy especialmente partidario de que la administración intervenga en el día a día de la gente, pero en algunos casos no me importa en absoluto.
Y es que parto de que la masa es idiota, como borregos; cuando machacas su coco con el mensaje que quieras, como si fuese un mantra, acaban haciéndolo suyo.
La educación la deben proporcionar los padres, pero con lo que tenemos hoy en día me parece que una ayudita no estaría de más. Si tengo que confiar en la generación que alimenta su cerebro de Gran Hermano y salsas rosas variadas, prefiero que Papá Estado ponga límites.
Porque no quiero que mis impuestos vayan destinados a las afecciones coronarias de todos esos borregos. Porque prefiero que la gente tenga más días de vacaciones que de baja por problemas circulatorios y de articulaciones.
Habeis visto esas bolas de consumir en que se han convertido los Yankees? Pues ahora allí comienzan a perseguir ese modelo de negocio basado en el engorde, nos lo traen aquí.
Pese a los beneficios de la Democracia, y visto como está el patio, prefiero un ilustrado “todo para el pueblo pero sin el pueblo”.
Como tú mencionas, cada persona sabe lo
sabe lo que es mejor o no para cada sí mismo. Si es adulto porque ya es mayorcito para haberlo aprendido y si es joven ahí deben estar sus padres para educarle…
Yo por lo menos no me comería tres días seguidos una de esas… tiene pinta de ser indigesta a más no poder!!
(Se me envió el otro cacho sin querer
)
Para Íñigo: más cierto no puede ser que la masa es como borregos. Pero creo que somos ligeramente superiores a los yankies. Por eso me gusta pensar (aunque esté equivocado) que tenemos dos dedos de frente y sabremos actuar ante todos esto estímulos. El problema son los padres de ahora, que no se han educado con tanta información como nosotros y son los más proclives a caer en la tentación de la publicidad. Las generaciones anteriores eran muy desconfiadas y no caen. La nuestra está muy informada (por suerte). Pero la de los padres de ahora… y el problema es cómo educan a sus hijos. A ver si esto empieza a mejorar, porque si no…