Érase una vez una empresa muy muy muy famosa y muy muy muy grande cuyos jefes, creyentes ellos de sus propios adjetivos, decidieron pagar a sus empleados según su carácter, no según su trabajo.
Esto propició que los empleados se posicionasen en dos frentes: empleados lameculos modelos, siempre a la zaga de los jefecillos trepando y trepando e incluso contando historias del resto del reino, y empleados pasotas:
– Jefe: “Haz esto”.
– Empleado: “Pero está mal… sería mejor hacerlo…”.
– Jefe: “No, está bien porque lo digo yo. Hazlo.”.
– Empleado: “Bueno… vale…”.
– Jefe: “Haz lo otro”.
– Empleado: “Pero…”.
– Jefe: “Nada de peros. Lo haces porque lo digo yo.”.
– Empleado: “Vale, vale…”.
– Jefe: “Haz aquello”.
– Empleado: “Puf… de acuerdo…”.
– Jefe: “Ahora salta a la pata coja…”.
– Empleado: “Sin problemas…”.
– Jefe: “Ahora pon el culo…”.
– Empleado: “…”.
Y los jefes, después de ver que su empresa era el modelo a seguir porque todos hacían lo que ellos decían, decidieron subirles el sueldo a todos para calmar su sufrimiento… a todos excepto a uno. Un renegado cuyo trabajo era (y es) excelente pero decidió protestar enérgicamente, dar su opinión, contradecir al jefe no en sus decisiones pero sí en sus opiniones… y claro, como les caía mal, a él no le subieron el sueldo.
Y esta historia duró y duró y duró y sigue durando…
Y no acaba aquí, esta historia, tan real como quieras que sea, se extiende por otros reinos de empresuchas, donde ser mala persona a parte de ser mal jefe, prima sobre todas las cosas. Amén.

Después de todo el fin de semana con una entrada vacía pensando que había contado una historia (había poca cobertura de la red y pensé que la había publicado… pero no), voy, por fin, a ponérosla.
Exacto. Los informáticos no sólo somos unos frikis (que sí, que lo somos) sino que también sabemos hacer más cosas: en este caso, cocinar.
Los libros de literatura no me gustan. Principalmente porque no me gusta leer. Y eso es una putada, pero es así desde que era pequeño.
Por fin alguien arroja un poco de luz (válgame el chiste malo) respecto a los consumos de las
Desde el 




