La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra del principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos.
Lo dice la RAE (negritas mías) y yo lo vi primero en DesEquiLIBROS.
Y como odio que se use la arroba (@) para simbolizar el género neutro. Llamadme Talibán del lenguaje (que no lo soy, que también cometo mis faltas) pero hay que cosas con las que no puedo.





