Los autores… más bien las gestoras de derechos de autor, lo tienen muy bien montado. Yo, que hago martillos (de momento de forma ficticia
), algo tangible, algo que te compras, que puedes tocar, que usas para multitud de cosas… no cobro más que la primera vez, cuando los vendo. A quienes se los vendo pueden hacer lo que quieran con ellos, y yo no les cobro cada vez que dan un martillazo.
Ellos (más que los autores, los gestores) que hacen una canción, escriben un libro, ellos que hacen cosas intangibles —porque un libro no es el papel donde está impreso— cobran cada vez que alguien lo lee. No cada vez que alguien lo compra, sino cada vez que alguien lo lee; o cada vez que alguien escucha una canción. O, más bien, cada vez que alguien supuestamente escucha la canción o quizás la vaya a escuchar en algún lugar en algún momento de su vida. Eso se llama canon.
Tú no te puedes comprar una canción, un libro, un película, y es para ti para siempre. No. Digamos que lo tienes en alquiler y sólo lo puedes usar tú. Pero como ellos dicen que eres malo, saben que vas a prestar esa obra, ya, de antemano, te cobran. Por si acaso.
Y lo peor, si se mueren, sus herederos seguirán cobrando hasta 70 años después.
Lejos de quitar este modelo, yo creo que todos deberíamos seguirlo. ¿Por qué ellos se lucran continuamente y yo no puedo hacerlo? A partir de ahora me voy a ir por todas las carpinterías de España contando el número de martillos. No importa si los he fabricado yo o no. Son martillos, tienen que pagar. Luego estimanré el número de martillazos que se dan y, a partir de ahí, cobraré el canon por el uso de mi obra. Además, de ahí no se pueden escapar, un martillo no te lo puedes bajar de Internet. Lo tienes y punto. Martilleas y pagas.
Y lo mismo con todo lo demás: los fabricantes de sillas, de mesas, de pelucas, de condones, de dedales, de suelos, de teclas, de… todo. A cobrar. Si ellos pueden, tú también.
De hecho, quizás debería dedicarme a la fabricación de teclas. De teclas para teclado de ordenador. Así, cada vez que presionen una, a pagar. Incluso este es un mejor negocio que el de los martillos, ya que casi todas las empresas usan un teclado atado a un ordenador, mientras que mi negocio sería poco lucrativo si sólo me dedico a cobrar por martillazo.
¡Puf, esto es mejor que si te toca la lotería!
Oh, wait! Vaya, se me había olvidado que ellos tienen el apoyo del gobierno porque tienen un topo metido en las filas de nuestros representantes y yo sólo tengo un tonta idea. ¿Habrá algún banco que me apoye?






