Por Internet ya hay muchas razones para usar software libre, pero aquí una más referida a la siguiente noticia:
Vamos, que una empresa vendía su software con fallos programados adrede para obligar a sus clientes a contratar el servicio de mantenimiento. ¿Y cómo es posible que sucedan estas cosas a estas alturas? Simple: por usar software privativo.
Cuando compras un software a una empresa no te queda otra que confiar en ellos, es decir, tienes que creerte que su software va a hacer lo que te dicen que hace (por lo que estás pagando) y, además, tienes que creerte que no va a hacer cosas que no quieres que haga. Pero tienes que confiar porque de ninguna manera te pueden garantizar que es cierto lo que cuentan.
Cuando vi esta noticia en televisión, también salió un directivo de Panda Software diciendo que ellos tenían a 70 personas trabajando para garantizar la calidad del software. Y hay que creele, porque no hay ninguna forma de verificar que eso sea cierto.
En cambio, con software libre, teniendo el acceso al código fuente de la aplicación por la que estás pagando, puedes contratar a quién quieras para que haga una auditoría y realmente verifique que dicho software hace lo que te han dicho que hace. Y nada más, claro.
Pero ¿de qué viven las empresas que venden software libre si estás dando el código fuente? Para esto no hay nada más que mentar a alguna empresa que ya lo hace: ¿de qué vive Red Hat? De dar servicios. La respuesta es “no vendas software, vende los servicios producidos por dicho software”. Además, como las licencias de software libre obligan a que toda modificación sea publicada, puede que otra empresa se beneficie de tu trabajo, pero estate seguro de que tú también te beneficiarás del suyo.
Venga, vale. Que una empresa privada se compre un software para gestionarse no es ningún problema. Cada empresa privada hace lo que le da la gana. El problema es cuando una empresa pública hace lo mismo: paga una millonada por un software donde no existen garantías reales de que va a funcionar como dicen.
Por esto (y por unas cuantas cosas más) es por lo que las empresas públicas deberían usar software libre y por lo que las empresas privadas deberían, cuanto menos, planteárselo.






