Quejarse no os hará ganar

Otra vez vuelven al ataque los editores de libros diciendo que los poderes públicos son “cómplices de piratería” porque fomentan la gratuidad de los contenidos educativos. Esta es la segunda guerra de los contenidos. La primera, aún sin finalizar por la insistente persistencia de los productores musicales con la connivencia del gobierno, es la de la música.

El caso es que los editores de libros de texto, que no son los mismos que los crean, que sólo los imprimen y los distribuyen, que no contribuyen al conocimiento, que sólo gastan papel y gasóleo, se quejan porque los poderes públicos fomentan la gratuidad de los contenidos educativos. Faltaría más, su actitud es muy lógica cuando alguien, en teoría, intenta hundir tu negocio.

En cambio yo, como pagador de sus contenidos, estoy contento. Y no sólo no me quejo, sino que aplaudo la actitud del gobierno. Alguien podría decir que no soy empático con ellos, que no me importan. Pero es justamente lo contrario.

Yo también podría lloriquear como ellos y, como comenté en su día, decir que cada año se sacan de la manga un libro nuevo para cada curso con exactamente los mismos contenidos (porque creo que la Historia y la Biología no cambian de un año para otro) pero remaquetados al mejor estilo Edición 2.0 (por analogía a la Web 2.0), pero sin grandes cambios sustanciales, excepto la corrección de erratas de la edición anterior (que, por cierto, hemos tenido que esperar un año para verlas corregidas).

Pero no lo voy a hacer.

En cambio, con generosidad, voy a (intentar) darles la solución: señores editores, el negocio de la distribución de contenidos por canales obsoletos como los libros en papel y las librerías está obsoleto y avocado a la desaparición. Señores, cambien de negocio.

Podría pensarse que es una solución vaga y radical, pero lo que estoy haciendo es presentarles el futuro cercano en bandeja de plata. La distribución por canales que tienen más de 500 años está muerta. Ahora queremos información en tiempo real, información donde los errores los puedas corregir tú mismo, datos que no sean manipulados,… en definitiva, queremos conocimiento infinito sin intermediarios.

Por suerte, para todos, eso sólo se consigue gracias a Internet.

Por desgracia, para los editores, eso sólo se consigue gracias a Internet.

Así que, la solución, señores editores, está en evolucionar. Internet es de todos y para todos. Úsenlo como mejor les convenga. Adáptense, no sólo a los tiempos, sino a las personas. Aún están a tiempo. No cometan los mismos errores que sus compañeros de la música.

P.D.: Jordi Ardel les ha escrito una carta abierta de interesante lectura.

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