
Ya se ha escrito bastante (sobre todo en Twitter) sobre la medida sin sentido del este nuestro gobierno que dice que, a partir del 7 de marzo, no se podrá superar la velocidad máxima de 110 km/h en autovías y autopistas. Un buen razonamiento de este, a mi entender, errónea decisión, es la que se ha escrito en el Blog Salmón.
Aún así, yo quiero dejar aquí mis preguntas, a ver si así me quedo a gusto:
- Si la nueva medida está orientada al ahorro energético privado, es decir, de cada familia, ¿qué es lo que ahorra el Estado? ¡Ah…!, que se reduce el déficit. Pues entonces dejemos de comprar coches extranjeros, dejemos de fabricar fuera de España, dejemos de comprar licencias de Microsoft… en definitiva, dejemos de decir gilipolleces.
- Entonces ¿por qué el Estado no se preocupa de realizar medidas de ahorro global, común, para todos, en lugar de preocuparse individualmente por cada uno de nosotros (prohibiendo, por supuesto) y deja que seamos nosotros los únicos responsables de nuestra propia economía? Si es que somos nosotros los que vamos a pagar ese sobreprecio y hay muchas y mejores formas de reducir el déficit.
- ¿Y cuánto se va a ahorrar en las grandes ciudades donde la mayoría de los desplazamientos no no son por autovía ni autopista? Porque yo, en mis viajes al trabajo diarios, no voy a ahorrar absolutamente nada porque en ningún momento voy por autovía. Sólo cuando voy de viaje y es, más bien, poco (unos 300 km mensuales, de media; en verano más, pero ahora…).
- ¿Cuál será la recaudación adicional en multas por exceso de velocidad?
- ¿Por qué se están tumbando las renovables esgrimiendo como argumento las primas cuando hemos gastado en dos días más dinero en petroleo que todas las primas de las renovables en un año?
En definitiva, entre la estrepitosa mala gestión y el paternalismo y proteccionismo, a lo único que vamos a llegar es estar mucho peor socialmente (vamos camino) y a que nos hagamos más gilipollas cómodos y no movamos un dedo para mejorar nuestra vida esperando que el Estado lo haga todo. Y no, por ahí no paso. Ya somos mayorcitos.
Señor Estado, haga el favor de gestionar los recursos comunes de forma eficiente y deje que seamos nosotros quienes gestionemos nuestros recursos privados. Pero como sé que no vais a hacer ni puto caso —ni a mi ni a nadie— pues #nolesvotes, pero vota.









