¿Habéis visto ayer la gala de los Premios Goya? Yo tampoco.
El caso es que haciendo un poco de zapeo en todos los canales de la TDT sin ni siquiera ver ninguno, me encontré con que Enrique González Macho, el presidente de la Academia de Cine, iba a dar su discurso. Muy entretenido, por cierto.
A lo que voy: lo que vino a decir fue que Internet no forma parte del cine, ni en cuanto a distribución ni en cuanto a producción. Insistió en la palabra “desgraciadamente” y en que el futuro de Internet “todavía no ha llegado”.
Lo segundo fue un grande y sonoro “¿qué hay de lo nuestro?” dirigido al ministro José Ignacio Wert sobre las subvenciones. Vamos, se les vio el plumero. Algo así como que sin subvenciones no podremos mantener nuestra mansión.
Y, ahora, mi respuesta para el señor Macho: diría que está usted ciego. Pero no. La realidad es que no quiere ver, y ya sabe lo que dice el refrán.
Internet, como dijo el año pasado Alex de la Iglesia, no es el futuro, es el presente del cine. Y no sólo eso, es el presente del cine, la música y la literatura. Y, si me apura, de todo lo demás relacionado con la economía.
Usted, señor Macho, dice que no Internet es un futuro de distribución que todavía no hay llegado. Entonces ¿qué hace toda esa gente que se baja películas de Internet? ¿No existen? Eso es lo que ustedes quisieran…
Además, tampoco quiere ver que tecnología hay más que suficiente para distribuir películas, cobrando, a través de Internet. ¿Hay oído hablar usted de Netflix? Supongo que no, aunque se autocalifique de internauta. Para la música, ya que estamos, ¿hay oído hablar de Spotify? Y, para literatura, ¿ha oído hablar de 24symbols? ¿O del novísimo Booquo?
¿Ve, señor Macho? Ya hay empresas privadas que están haciendo lo que usted dice que es imposible. Empresas privadas, empresas cuyo único fin es ganar dinero. Y lo ganan. Vaya si lo ganan. ¿Y usted nos está vendiendo la moto de que Internet no sirve para ganar dinero vendiendo películas? ¡Ah!, claro. Para lo que no sirve es para seguir manteniendo los abusivos precios de las salas de cine, ni los mismos abusivos precios de los derechos de autor, ni para los caprichosos artistas del “trabajo un día y cobro siempre”.
Su negocio está caducado. Cuanto antes lo admitan, antes volverán a estar arriba. Alex de la Iglesia os lo dijo el año pasado. Tuvisteis un año para dar algún paso donde mostrar actitud y, no sólo no lo hicisteis, sino que seguís defendiendo algo muerto a capa y espada a costa del dinero de todos los españoles.
Ustedes deberían estar preocupados por esa testarudez. Los internautas, las personas, estamos muy tranquilas, porque todos sabemos que el tiempo suele poner a cada uno en su sitio.









