Viendo que en Australia se preocupan porque los jóvenes empiecen a pensar de forma crítica e identificar errores conceptuales creando unos vídeos que explican, entre otras cosas, qué son las falacias lógicas, he decidido ponerlo aquí para darle más difusión, si cabe. Además, desde aquí voy a enlazar los vídeos con subtítulos traducidos por ffuentes. Y, ya, de paso, voy a pegar la transcripción hecha por este usuario.
El universo es un gran lugar. De hecho es enorme y más bien complicado. Desafortunadamente el cerebro humano es relativamente pequeño y simple, al menos en comparación. Para ayudarte a sobrevivir, tiene que trabajar duro para dar sentido a las cosas. El cerebro tiene herramientas inteligentes para ayudarte a lograrlo. Puede convertir experiencias en símbolos, recordar sensaciones, e identificar patrones.
Pero muchos trucos mentales exigen mucha energía, por ende tu cerebro busca atajos. Por ejemplo, buscará ideas y confirmaciones de lo que ya sospechas. Encontrará las ideas de gente en la que confías, más atractivas que las de aquellos en quienes no. Tomará tu propia experiencia y la tratará como evidencia. Difuminará las líneas entre lo que sientes ser el caso y lo que sabes que lo es. La mayor parte del tiempo estos trucos nos serán muy útiles, pero a veces nos engañan. Los mismos sesgos que pueden sernos muy útiles pueden engañarnos también. Y en un mundo de opiniones diversas, es dificil saber cuando pensar usando atajos y cuando poner algo de esfuerzo usando nuestra cabeza.
Sin embargo, pensar no tiene que ser siempre difícil, la lógica es una manera eficaz de identificar ideas que son más probables de ser útiles. La lógica es una manera de combinar ideas para llegar a una conclusión. Es como las matemáticas pero puede tratar con más que sólo números.
Probablemente la has usado ya. Piensa en la última discusión que tuviste. ¿Se pareció un poco a esto? Pero todos los demás tienen permiso para ir. ¿Por qué yo no puedo?
Un argumento lógico sería así: Todas las personas tienen permiso para ir, soy una persona. Por lo tanto, debería tener permiso para ir.
La lógica es una manera útil de combinar ideas establecidas para apoyar la aceptación de una nueva idea. Buscar lógica en una discusión puede ayudarte a decidir si deberías estar de acuerdo con alguien, o esperar más datos.
Tal como las ecuaciones en matemáticas, la lógica tiene una estructura. Es algo parecido a: uno más dos es igual a tres. En una parte de la ecuación tenemos las cosas que ya sabemos o con las que estamos de acuerdo. Por otra parte está la respuesta verdadera, mientras que los números del otro lado no cambien.
En lógica, una idea es llamada premisa, la cual puede juntarse con otra premisa de tal manera que nos lleve a una conclusión. Una premisa puede decir que los imanes atraen el hierro, la otra puede decir, este objeto está hecho de hierro. Sin verlo puedes decir lógicamente que el imán va a atraer este objeto. ¿Pero y si movemos de lugar la información? Digamos que los imanes atraen el hierro y este objeto es atraido por imanes. ¿Puedes decir que este objeto está hecho de hierro? Desgraciadamente no.
Esto parece lógico, pero la conclusión ya no funciona. Los imanes no sólo atraen el hierro, sino otros metales también, como el níquel. Esta lógica rota es llamada “falacia lógica”. Este ejemplo en concreto es una falacia formal. Porque su forma parece igual a la lógica, pero es falsa. En Latín y en círculos legales esto es llamado un “non sequitur”, que significa “no se sigue”.
Es fácil confundir la falacia lógica con la verdad si no eres cuidadoso. La gente lo hace todo el tiempo. A veces por accidente y a veces para engañarte. Conocer la estructura de un argumento lógico es importante. No cometerías el error de pensar: Tres, más dos, es igual a uno. A fin de cuentas, las reglas son las reglas. Pero romper las reglas de la lógica puede hacer que una respuesta parezca correcta, cuando no lo es.
La lógica está compuesta de ideas llamadas premisas. Incluso si parecen lógicas, es importante prestar atención a aquellas premisas para asegurarnos de que no estén hechas de paja. Los “hombres de paja” son versiones fuera de tema, simplonas, exageradas o sutilmente modificadas de tu argumento que otros pueden derribar fácilmente, mientras que sigue pareciendo lógico.
Por ejemplo, quizás estás discutiendo sobre si las vacunas pueden reducir el número de gente que enferma de un virus en particular. En respuesta, alguien propone un contra-argumento diciendo que las farmacéuticas hacen grandes ganancias vendiendo vacunas. El foco de la discusión está siendo modificado de los beneficios de la vacunación al enriquecimiento. Es fácil también pensar que todos están de acuerdo con tus premisas iniciales. Pero malos entendidos o falsas premisas pueden añadirse casualmente.
Por ejemplo, puedes decir que el sarampión te enferma, la vacuna contra el sarampión contiene el virus del sarampión y por lo tanto la vacuna del sarampión te enferma. En estos hechos simplificados, la conclusión es lógica. Pero las premisas pueden no ser tan sólidas. Necesitas demostrar que la vacuna del sarampión, la cual contiene el mismo virus está presente en la forma que te puede hacer enfermar. La vacuna contra el sarampión en realidad contiene una forma rota del virus que se reproduce lentamente y no te enferma. Es una sutil, pero bastante significativa diferencia.
Incluso simplificar mucho un desacuerdo, hacia el a favor o en contra, verdadero o falso, blanco y negro puede usarse para despistarte. Recuerda, puede haber más de una solución.
Algunos argumentos se concentran en la persona y no en lo que dicen. Una forma de mantenerse concentrado en la discusión es pensar en la frase deportiva: “ve hacia la pelota, no hacia el jugador”.
Es difícil escuchar a gente que no nos cae bien y difícil estar en desacuerdo con aquellos en quienes confiamos y admiramos. Pero hay una diferencia entre las personas y lo que éstas dicen. Por ejemplo, puede que no te guste una empresa de combustibles fósiles debido a su pasado de comportamientos ilegales y poco éticos. Un sonriente representante de la compañía aparece en televisión diciendo que su departamento de investigación ha descubierto una clase de petróleo limpio y ambientalmente amigable. Es demasiado fácil sospechar de sus acciones. Después de todo, no te gustan. Ellos podrían estar mintiendo para ganar dinero. El historial de la compañía podría insinuar que sus acciones podrían requerir una discusión más detallada, pero no puedes lógicamente afirmar que están equivocados basado sólo en eso.
Vincular tu desagrado con tu escepticismo es atacar al jugador, no al problema. No puedes ser un experto en todo y cómo te sientas acerca de una persona puede ser un tentador primer paso para decidir si confías en ellos. Pero los argumentos basados en quién confías y de quién sospechas, simplemente no son válidos.
Nos dirigimos a los expertos cuando buscamos buenos consejos. Sin embargo, afirmar que una conclusión es lógicamente cierta porque un experto la hizo, es un argumento pobre. El cambio climático no es un problema porque los expertos lo digan, es una preocupación porque los hechos y la lógica indican que el calentamiento global es una conclusión evidente.
Esto no quiere decir que deberíamos ignorar a los expertos, en vez de eso necesitamos hacer preguntas para entender mejor los hechos y la lógica que ellos usan.
Has visto a esta moneda girar nueve veces. Cara, cruz, luego cara otra vez, luego cruz, cruz, cruz, cruz, cruz, cruz. ¿Y qué va a aparecer ahora? Cruz ha tenido una buena racha, así que debe ser otra cruz. ¿O esperamos otra cara?
Hay patrones por todas partes en el universo y nuestro cerebro es muy bueno reconociéndolos. Quizás demasiado. Puede ver fácilmente patrones que simplemente no están ahí. En realidad, hay un cincuenta por ciento de probabilidades para una cara y un cincuenta por ciento de probabilidades para una cruz, después de cada lanzamiento. No importa qué haya salido antes, y la suerte no tiene nada que ver. En absoluto. Pero es difícil mover esa sensación de que hay un patrón ahí en alguna parte si no miramos con suficiente cuidado. Esta es la llamada “Falacia del Jugador”. Nuestra suposición de que la probabilidad cambia dependiendo de los resultados previos.
Y esto puede explicar por qué los casinos ganan tanto dinero. Todo es un asunto de probabilidades, una de las formas de la lógica más complicadas. De hecho, es tan complicada que fue sólo hace un par de siglos que un par de espabilados franceses llamados Pascal y de Fermat resolvieron mucha de la matemática detrás de este problema.
Nuestros cerebros hacen difícil para nosotros ver la lógica en probabilidad y nos lleva a error. Estamos determinados a enlazar las cosas que vemos como si estuviesen relacionadas. Por ejemplo, ver un rayo de luz y escuchar un estruendo de tormenta hace parecer como si la tormenta fuese causada por el rayo. Y hay muchas razones para creer que es verdad. Pero y si te comes un perrito caliente y luego te pones enfermo ¿fue el perrito caliente o fue algo que no tiene nada que ver?
La medicina está llena de preguntas confusas. La gente toma pastillas y se siente mejor, pero es necesaria mucha lógica y probabilidad para determinar si es que las pastillas fueron realmente responsables. Sólo porque una cosa siga a la otra, incluso si esto pasa un par de veces, no necesariamente significa que estén relacionadas. Pudo haber otros factores, o pudo ser simplemente una coincidencia.
Para saber con certeza tienes que examinar las circunstancias una y otra vez buscando aquellos otros factores que podrían desacreditar el vínculo. Esto refuerza la confianza de que tu patrón es cierto. Esto es lo que la ciencia hace.
Así que mientras nuestro cerebro ve patrones, y esto a menudo es muy útil, le toca a la ciencia probar que esos patrones son reales.
No actuar hasta que tengas una buena idea de cualquier consecuencia adversa es lo que se llama el principio de precaución. Esto pasa todos los días. Los productos son probados antes de salir al mercado para probar que son seguros. Porque hay una posibilidad de que no lo sean. Pero es difícil quitar todas las preocupaciones acerca de los riesgos asociados a cada acción. Menos aún aquellos basados en la complicada serie de pruebas y observaciones requeridas por la ciencia.
Y aquí es cuando nos encontramos ante alguna confusión sobre cómo funciona la ciencia. Algunos dicen que el calentamiento global y la evolución no son hechos, son sólo teorías. Pero no hay un “sólo” en esto. En ciencia, la palabra “teoría” no significa “suposición” sino una regla bien probada, la cual está basada en lógica, explica observaciones repetidas y ha sido usada para hacer predicciones precisas.
Esto las hace increíblemente útiles y difíciles de ignorar. La teoría de la atracción gravitacional de Newton, es una teoría. Explica cómo los objetos con masa se mueven de la manera en que lo hacen. Es una teoría tan útil que algo que fue publicado hace 300 años todavía es usado para enviar objetos desde la Tierra a los lejanos rincones del sistema solar. Los hechos observables o probados son sólo parte de la ciencia.
Cuando nos enfrentamos con los riesgos, es natural querer esperar hasta que haya un cien por ciento de certeza al respecto. Desafortunadamente es imposible. Lo mejor que puede lograrse es que dadas todas las teorías existentes actualmente, repetidas las pruebas, la lógica y los hechos, estemos razonablemente confiados en que algo es seguro. Y aquí es donde el principio de precaución puede ser mal empleado. Esperar por más información es útil, pero esperar el inalcanzable cien por ciento, ciertamente previene a todo el mundo de lograr cualquier cosa.
Considera a los móviles y los miedos de que su emisión de radiación pueda provocar cáncer. Si elegimos esperar hasta que los teléfonos móviles sean probados para un cien por ciento de seguridad o no, no tendríamos la tecnología de la telefonía móvil. El cáncer no es algo para tomarse a la ligera y las preocupaciones nunca deberían ser desechadas. Pero esperar por datos irrefutables, lo cual es lógicamente imposible, es una mala manera de tomar decisiones.
Y haciendo eso, podemos perder increíbles oportunidades o encontrar nuevos riesgos. Solicitar información sobre los riesgos es algo prudente. Pero pedir un cien por ciento de seguridad, detiene la evolución tecnológica.