El método científico no sólo pone en entredicho lo que opina el personal sino que se pone continuamente en entredicho a sí mismo: todo lo que aprueba es temporal y está sujeto a corrección. […]. Lo que importa aquí son las ideas, no las personas. Las ideas, pues, no se respetan. Si la ciencia respetara las ideas dejaría de ser ciencia y se convertiría en religión. La ciencia dinamita las ideas para construir ideas mejores.
Extracto de la entrada ¿Por qué somos tan estúpidos? en Xataca Ciencia.
Por cierto, de imprescindible lectura.






