
Después de mucho vacilar y dado que me gusta bastante el café (con sus curiosidades), me he decido a comprar una cafetera KRUPS Nespresso.
Resumiendo mucho, estas son las conclusiones que saco (por si alguien se lo está pensando):
- El café es caro, 0,33 € cada uno (por cápsula); esto es, un tercio del precio en un bar, el triple del café de cafetera italiana en tu casa (cálculo burdo pero aproximado). Vamos, estamos en el medio.
- Sus mayores virtudes —y principales por las que la compré— son la rapidez y la limpieza. Simplemente se pone el café y en un minuto está listo. Los siguientes tardan incluso menos.
- Las variedades de café son muy amplias. Tienes dieciséis tipos para elegir, tres de ellos descafeinados.
- De los que he probado (no todos, todavía) tengo que decir que son bastante flojos, aunque he de reconocer que a mi me gustan los cafés largos y quizás las cápsulas probadas eran para cafés cortos. Pero el sabor es muy bueno. Y no es que sea un experto, simplemente me gusta.
- Las cápsulas las tienes que pedir por Internet (hay muy pocas tiendas en España). Eso a la larga es una ventaja ya que no te tienes que desplazar para comprarlas. La única pega, los gastos de envío.
- La máquina no es demasiado grande y se puede acoplar a cualquier esquina de tu cocina.
- En definitiva, si te gusta el café es una buena compra, si te conformas con café soluble, creo que es un gasto inútil.
Pero más que estas conclusiones, la mayor que saco es que los chicos de Nespresso son unas máquinas haciendo marketing. De la nada se han creado el ecosistema del café: se han hecho su propia cafetera, nueva, moderna, “pija”…; luego sus propias cápsulas, incompatibles con cualquier otro modelo de cafetera (y supongo que con patente ya que todavía no ha salido la competencia); y luego una extraordinaria campaña de publicidad en la que te hacen creer que hasta dios quiere una cafetera de este tipo. Realmente impresionante. Mi enhorabuena a estos chicos.
Eso sí, si te la compras, no serás más cool; simplemente harás café
.
P.D.: Si eres un poco manitas y no te apetece pedir demasiadas cápsulas, siempre las puedes reciclar con un poco de papel de plata y otro poco de celo. Y café molido, claro.








