La gente tiene que saber que el coste de construcción de una vivienda no supera los 60.000 euros.
Rubén Sánchez, responsable de la Plataforma por una Vivienda Digna en una entrevista en fotocasa.es.
Por aclarar conceptos, cuando se construye una vivienda existen dos entidades principalmente que la llevan a cabo: una es la constructora y otra es la promotora.
La constructora se encarga de construir, lógicamente, la vivienda. Esta constructora hace los planos, los presenta la promotora (al cliente, no necesariamente la promotora) y, si son aceptados, compra material, contrata a obreros y construye la vivienda. Una vez terminada, le pasa las facturas a la promotora (o al cliente, repito), ésta abona dichas facturas y la vivienda pasa a manos de la promotora. Más o menos, para una constructora, el coste de construcción del metro cuadrado es de unos 600 €.
Luego, la promotora es la que se encarga de promocionar las viviendas que acaba de comprar a la constructora y de venderlas para sacar sus dineros, esto es, un intermediario de toda la vida sólo que este tiene más poder que el de las patatas entre el huerto y el supermercado (bueno, habría que mirar el porcentaje de beneficio).
¿Y quién se lucra? La promotora, por supuesto. La constructora es como quién cultiva naranjas, se venden al intermediario y te desentiendes. Luego pasa lo que pasa. Otra cosa es ya que promotoras y constructoras sean una sola empresa con lo que yo me lo guiso y yo me lo como. Más beneficios, quizás, al tener más control para poner peores más baratos materiales.
Pongamos, como ejemplo ilustrativo, un edificio de viviendas de 7 plantas con 4 viviendas por planta. Según Rubén Sánchez, el coste de construcción de esas viviendas es de 1.680.000 € (sin contar el coste del suelo, por supuesto, esa es otra historia). Pongamos dos millones de euros por la burocracia y algún que otro servicio.
Entonces tenemos 28 viviendas cuyo coste en el mercado es de unos 207.000 € por vivienda (vivienda media de 90 m2 a 2300 €/m2) con lo que el promotor sacará 5.796.000 € por la venta de los pisos que, quitándole los dos millones de euros de la construcción y algo de dinero de la promoción (tampoco es que se esmeren demasiado) quedan más tres millones y medio de euros de beneficio. Y como en los buenos tiempos esas viviendas se vendieron en menos de un año (¡¡ay que me las quitan de las manos, me las quitan de las manos!!) pues esta promotora (que no suele tener muchos empleados, para qué, con uno llega, no construye, sólo vende. Y si la constructora y promotora son la misma pues mejor, más beneficios) pues se ha ganado 483.000 € mensuales. No está mal. Un mileurista necesita 483 años más de 40 años para ganar eso (483 meses, gracias Lek).
Ahora corregidme. Mirad a ver si he hecho algún cálculo mal o a ver si he metido la pata con algún dato, porque estas cuentas no me cuadran demasiado cuando ahora los constructores están desesperados pidiendo al gobierno medidas para paliar su “gran crisis” del sector porque no pueden mantener sus Audis, BMWs, Porches, el chalé en la playa y las botellas de vino de mil euros. Y no me vengáis con mojigaterías del tipo “todos no son así” o “algunos lo están pasando mal de verdad” porque no me lo creo. Los que lo están pasando mal son sus empleados, no ellos. Y si realmente lo están pasando mal, que lo hubieran previsto, que para eso tienen asesores, porque tontos no creo que sean.
Pero la culpa, en mi opinión, la tiene la gente que paga esos precios y los bancos que les dan el dinero. ¿Acaso necesitas una casa en propiedad tan desesperadamente que estás dispuesto a endeudarte el resto de tu vida? Yo creo que no. Pero ese es otro tema.