España, ese país donde vives, donde pagas tus impuestos, donde produces por el bien común, donde tus impuestos mantienen a los que te gobiernan,… pues ese gobierno de España se ha posicionado en contra de la neutralidad de la Red1. Y digo gobierno porque España, es decir, los españoles, estamos a favor de la neutralidad de la Red. Por nuestro propio bien.
Resumiendo, para que nos entendamos, la neutralidad de la Red es que todo el tráfico sea tratado de igual forma vaya a donde vaya y venga de donde venga, esto es, que el tráfico de datos se trate igual tanto si veo la página de la conferencia episcopal (¡dios me libre!
) como si veo un vídeo porno; que por ejemplo, no se ralentice en caso de ver… bueno, eso.
Las consecuencias son muy sencillas a la par que graves: tendremos otra televisión. Es decir, veremos lo que los proveedores de contenidos quieran que veamos, como en la televisión, o, en el mejor de los casos, lo que podamos pagar. Fácilmente nos podríamos encontrar con: “Llévese el paquete Gúguel y Yutub por 19,95 € al mes. Si quiere ver Yajú añada 3,95 € al mes al paquete”. Vamos, otra televisión asquerosa. Como la de ahora.
Pero eso no es lo peor de todo. Lo peor de todo es que tú, como emprendedor español (oxímoron), te creas una empresa por Internet: iMondadientes. Y te va bien. Tienes tu Web, vendes iPalillos, los costes son bajos porque no hay oficinas, sólo gastas en ordenadores y en los envíos y… de repente te encuentras con que a tu Web dejan de llegar visitantes. ¿Por qué? Sencillo: a tu operador de servicios de Internet le ha llegado un cheque una comunicación que dice que cada vez que por sus redes pase la búsqueda “mondamientes”, sus servidores redirigirán siempre a la empresa Ultra-hiper-mega-mondadientes, tu competencia, que tiene mucho más poder dinero que tú porque es una megacorporación avalada y rescatada por todos el gobierno cuando las cosas van mal, pero que se guarda todo su dinero cuando le van bien.
Así que tú, emprendedor donde las haya, te quedas sin clientes porque no tienes dinero para pagar a los que dirigen el tráfico. O, lo que es lo mismo, estás en la quiebra.
La mejor analogía que ilustra esto es, quizás, el de las carreteras. Digamos que vives en Madrid y quieres ir a Toledo (89 Km) a comprar peluches. Pero en Guadalajara (60 Km) tienes otra tienda de peluches más barata. Pero como no hay neutralidad en las carreteras, llegar a Toledo te cuesta 1 € mientras que llegar a Guadalajara te cuesta 10 €, con lo que al final compras en la tienda de Toledo que, en global, sale más barata.
La conclusión es: mal para ti porque gastas más; y mal para el empresario de Guadalajara, donde no va a comprar nadie.
Vamos, que si esto sigue para adelante, estamos jodidos.
La única pregunta que tengo, así, a bote pronto, para intentar que esto no siga, es: A nivel empresarial, la falta de neutralidad en la Red ¿no iría contra la libre competencia? Porque, quieras que no, no estamos trabajando bajo las mismas condiciones…
1 Comentan (y otro) que el enlace es un poco sensacionalista (que puede que lo sea), pero yo creo que este hecho es bastante más realista que la propia noticia. Los políticos, todos los políticos, son personas y, como tal, son influenciables; son manipulables; son sobornables. Además, es mucho más fácil manipular un sólo individuo que un grupo, por lo tanto, quizás en este justo momento no sea tanto el pastel como lo pintan, pero si seguimos así estoy seguro de que será mucho peor.