He recibido como regalo este fin de semana el lector de libros electrónicos Papyre 6.1.
La verdad es que ya hacía tiempo que le tenía ganas a uno, aunque hubiera esperado a que bajaran de precio… pero es un regalo y, la verdad, estoy encantado.
El dispositivo en sí es muy manejable. No es muy grande y pesa poco (unos 200 g) con lo que se puede llevar perfectamente en cualquier bolso. Además, trae una funda semirrígida para evitar desperfectos.
En cuanto a hardware, tiene una pantalla de tinta electrónica de 6” con una resolución de 800×600 y 16 niveles de grises, un procesador ARM9 a 400 MHz, una batería de 950 mAh y varias teclas para su manejo que no incluye un teclado completo. Además, trae una tarjeta de memoria SD de 2 GB.
Respecto al software, cuenta con una versión de Linux básica suficiente para el manejo del dispositivo y con las utilidades necesarias para la presentación de todos los formatos de libros electrónicos que soporta, entre ellos PDF, ePub, FB2, TXT, RTF, HTML y Mobipocket. Además también puede presentar imágenes en blanco y negro en PNG, JPEG y BMP entre otras. Esta versión de Linux (aunque es Linux, en la página oficial lo llaman firmware) es actualizable.
Después de las características, mi opinión es que los textos se ven muy, muy bien. Como es de tinta electrónica, es necesario tener luz exterior para leer, pero aunque sea escasa, se lee perfectamente. Cuenta con dos tipografías principales (Arial y Times New Roman) que se pueden intercambiar y con ambas se lee muy bien. Eso ya depende de gustos.
Además se puede cambiar el tamaño de la letra e, incluso, se puede rotar por si prefieres que las líneas sean más largas, aunque el formato vertical es más parecido a un libro en papel.
El formato de libro electrónico que mejor se lee, en mi opinión, es ePub, aunque el formato FB2 y PDF también se leen correctamente. De todas formas, siempre se puede pasar de un formato a otro con software libre, por ejemplo con Calibre.
Lo único, quizás, que le le puede echar en cara son los tiempos de carga de libros y la pasada de página, que es de un par de segundos por el hecho de redibujar toda la pantalla (carencias de este tipo de pantallas), pero no es nada que moleste de forma excesiva.
En algún foro se comenta también que uno de sus problemas es la carencia de WiFi o 3G, pero en mi opinión son cosas innecesarias, ya que es un lector de libros electrónicos. Vale, estaría bien para hacer consultas o sincronizar las notas con Internet, pero para mí no es ningún problema, es más, creo que es una ventaja al no consumir batería con las conexiones inalámbricas.
En definitiva, me parece un buen lector de libros electrónicos que, aún habiendo alternativas más baratas, recomiendo por su calidad. Además, la tarjeta de memoria traía de regalo mil libros clásicos, como El Quijote o Don Juan Tenorio, pero, como es lógico, le puedes meter todos los que quieras.