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«Practical file system design with the Be file system»

Los libros de literatura no me gustan. Principalmente porque no me gusta leer. Y eso es una putada, pero es así desde que era pequeño.

Pero, lógicamente, como ingeniero, me gusta leer, y mucho, todos los libros técnicos que caen en mis manos. Obviamente no los voy a estudiar todos ni todo de cada uno, pero sí me gusta tener una idea general, como comenté en su momento, de lo máximo posible relacionado con mi carrera profesional.

Y de todos los libros técnicos que he leído, éste, es el que más me ha gustado: «Practical file system design with the Be filesystem».

En este libro, Dominic Giampaolo, nos cuenta con pelos y señales, como se desarrolló BFS, el sistema de archivos, innovador en su momento, que incluía el sistema operativo BeOS.

Y cuando digo pelos y señales es con todas las consecuencias, es decir, en dicho libro se nos explica tanto las soluciones aportadas como el por qué de las mismas y todas las innovaciones que se aplicaron para su desarrollo. Además, incluye código fuente del driver en C que se implementó en el BeOS.

Lógicamente este libro es muy técnico (pero que mucho) y aunque seas ingeniero no es fácil de entender si no tienes una buena base. Pero si a alguien le interesa crear un nuevo sistema de archivos, para cualquier sistema operativo, éste quizás, sea un buen comienzo (no sin antes haber visto la teoría pertinente, por supuesto). La pena es que ya no existen ediciones impresas y sólo se puede consultar en PDF, además de forma libre. Como se nota que poca gente desarrolla sistemas de archivos :D

Distintos libros para la misma educación

Ahora que empiezan los escolares el nuevo curso académico y viendo a todas las madres de aquí para allá comprando libros y más libros, yo me pregunto una cosa: ¿por qué estando en el mismo país y estudiando las mismas materias todos los alumnos, cada colegio tiene un conjunto de libros diferente que, además, cambia cada año?

Cuando yo estudiaba, en el colegio teníamos libros de hace varios años, de nuestros hermanos mayores la mayoría, porque esos libros valían; lo mismo que les habían enseñado a ello nos lo iban a enseñar a nosotros. ¿Ahora es distinto? ¿No es lo mismo lo que aprendí yo que lo que van a aprender mis hijos?

Comprendo que el mundo evoluciona y que las cosas cambian, pero creo que las enseñanzas básicas, como las matemáticas, el lenguaje, la física, la química, la historia,… todo eso no cambia. La historia no cambia, se amplía; y lo único que, a mi entender, puede cambiar, son las ciencias sociales. Pero no. Para los profesores y, sobre todo, las editoriales, estas materias cambian todos los años.

Y luego los padres y madres se quejan de que no dan a basto con los gastos. ¿Y qué hacen con los libros del año anterior que no valen para sus hijos en el nuevo curso ni tampoco para los hijos más pequeños que empiezan? ¿Los tiran?

Pero la solución no está en nuestra mano. Parece que hay muchos intereses (económicos, por supuesto) entre los profesores y las editoriales y no están por la labor de cambiar su forma de hacer las cosas.

Quizás, una buena solución sería hacer libros con materias comunes invariantes, como las matemáticas, la física o la química. Si acaso, año tras año, modificarlos para adecuarlos a los nuevos métodos de enseñanza, pero con los mismos contenidos, para que alguien que no los pueda comprar nuevos no tenga ningún problema. Y para los libros que cambian, como el de historia o sociedad, ampliarlos. Y los libros antiguos valdrían porque, realmente, en el colegio casi nunca se llega al final de los temas.

Y si alguna comunidad autónoma se queja porque dice que tiene una cultura propia (está en todo su derecho), se podría añadir un «minilibro» con toda la información adicional que se requiera de dicha comunidad autónoma. Y alguno se quejaría de que no están en el idioma oficial de la comunidad. Ahí no habría discusión: están ustedes en España, por tanto los libros en español. A ver si ahora que estamos intanto globalizar el mundo vienen ustedes a separarse por culpa del idioma.

Pero claro, aquí habría otro problema: ¿quién se llevaría el gato al agua con la redacción, edición y publicación de estos libros? Es un pastel demasiado goloso para dejarlo escapar. Y estaríamos en la misma: lo importante es el dinero, no la educación.

El gran libro de la sexualidad

Para aquellas personas que tengan hijos, o quieran tenerlos, uno de los grandes problemas que se plantean es la explicación de la sexualidad cuando empiezan a ser mayores; pongamos con 11 o 12 años.

Como yo tengo primos en esas edades, éstos empiezan a asaltar a sus padres con preguntas un tanto incómodas, no por el tema en sí, sexualidad, sino por lo prematuro de la cuestión para aquellos padres educados, generalmente, en una sociedad de los 70 donde el mayor tabú era el sexo.

Para que a dichos padres no les resulte tan difícil, y los niños vean y entiendan sin tapujos esto de la sexualidad, he descubierto El gran libro de la sexualidad que tiene mi prima donde se explica todo a la perfección, sin tapujos, para niños y niñas y, yo diría que sobre todo, para padres.

En este libro se tratan los distintos temas relacionados con la sexualidad desde el punto de vista del educador, indicando cada paso mediante dibujos de niños (como se puede ver en la portada) pero sin omitir ningún tipo de información. Hasta a mí me ha impresionado lo explícito que puede llegar a ser pero no por ello siendo obsceno, todo lo contrario. Me parece de los mejores libros (por no decir el mejor) que explican este tema a los niños.

Creo que la educación, toda, no sólo la sexual, es imprescindible en la sociedad, y libros como esto son los que realmente enseñan sin engañar ni omitir. Por supuesto, siempre con la ayuda de los padres.

¡Quién me hubiera dado a mí este libro cuando tenía 12 años!