Ya hace tiempo que comenté por aquí eso de que cada año que pasa, los escolares tengan que comprar libros nuevos con casi los mismos contenidos pero que, por alguna extraña razón, no valen de un año para otro.

Ahora me he vuelto a acordar al ver un artículo en El Mundo sobre la mochila escolar y el libro electrónico. Lo más divertido de todo esto son las conclusiones a las que llegan las editoriales para darnos a entender que su negocio es el mejor, que no puede desaparecer y que el libro electrónico poco menos que viene del infierno.
Dicen algo así como que la postura de lectura es mucho más forzada que la de un libro normal y que la pantalla cansa mucho más la vista que la tinta y el papel y, ya para rematar, que la velocidad de lectura se reduce en un 25%.
Nada más lejos de la realidad, por supuesto: la posición de lectura es mucho más ergonómica… bueno, en realidad es mucho más “como tú quieras” porque un libro electrónico pesa unos 200 g mientras que un libro de literatura (de esos que llaman best sellers y que están llenos de paja) pueden pesar hasta medio kilo, sino más. A parte, no es necesario que tengas tus dedos entre las páginas para sujetarlas y que no se cierren con lo que te cansarás bastante menos.
Ahora mismo, en la mayoría de libros electrónicos se pueden hacer anotaciones, las mismas que en un libro de papel. Y conforme la tecnología avance, habrá muchas más posibilidades, como que se puedan hacer con un lápiz especial o simplemente con el dedo o la voz.
Pero lo más divertido de sus conclusiones es que cansa la vista y que se reduce la velocidad de lectura. Aquí tengo que esperar a que se me pase la carcajada porque, como dice en el artículo del El Mundo, los estudios están hechos sobre pantallas de ordenador, sí, esas que usamos todos los días y que están retroiluminadas, mientras que un libro electrónico lo que tiene es tinta electrónica.
¡Oh, vaya! ¿Acabo de tirar por tierra todo su estudio? Una pena. El caso es que las pantallas de tinta electrónica no están iluminadas. No emiten luz de ningún tipo. Es más, necesitas luz exterior, al igual que con los libros normales, para leer. En definitiva, a mi entender, el libro electrónico es mucho mejor que cualquier libro en papel, siempre y cuando no seas un nostálgico del tacto áspero y el olor a biblioteca.
Si te gustan los libros, los libros como tal, si te gusta tener tu biblioteca en casa (que a mi también me gusta) pues, adelante, ten tus libros. Estupendo, en serio. Ver una biblioteca en casa siempre da un aire de intelectualidad que no da un ordenador o libro electrónico, aunque los contenidos sean los mismos.
Pero si lo que te gusta es leer, estudiar, aprender,… de verdad, el libro electrónico es lo mejor. Sobre todo, como comentaba al principio, para esos libros que usamos todos en el colegio y que cambian cada año… y ahora ya se por qué: el negocio de las editoriales se va al garete gracias a las nuevas tecnologías.
En estas cosas modernas que benefician a muchos y perjudican a muy pocos, siempre digo lo mismo: señores editores, renueven su modelo de negocio o mueran (como modelo de negocio, claro
).
Por cierto, el libro electrónico de la imagen es el Kobo eReader, un libro electrónico que todavía no ha salido a la venta pero que es el más barato, unos 159 dólares, y que sólo sirve para eso, leer (no tiene ni 3G, ni acceso a Internet ni nada por el estilo). Yo todavía estoy expectante a ver si empiezan a bajar de precio porque un libro de estos cuesta 259 dólares, lo mismo que cuesta un Eee PC, y como que no es lo mismo.